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Reforma migratoria

Ocho senadores de EE UU tienden la mano a los inmigrantes

Las calles de las grandes ciudades americanas se llenaron de inmigrantes manifestando su alegria
Las calles de las ciudades americanas se llenaron de inmigrantes manifestando su alegria

29/1/2013

 El presidente  Obama ve con buenos ojos y respalda el acuerdo alcanzado por los demócratas Dick Durbin, Chuck Schumer, Bob Menéndez, Michael Bennet y los republicanos John McCain, Lindsey Graham, Jeff Flake, y Marco Rubio, ya que estos ocho senadores ejercen un gran poder dentro de sus respectivos partidos.

   La propuesta de demócratas y republicanos supondrá la reforma más progresista  de EE UU y la más ambiciosa remodelación del modelo migratorio norteamericano. Una reforma que para muchos supondrá salir de la "clandestinidad" y que servirá para controlar la frontera y a su vez los visados. Para que el pacto pueda salir adelante, precisará una serie de trámites parlamentarios que no serán nada fáciles y que conllevan decisiones políticas que tendrán que ser muy meditadas.

   Como era de esperar en un acuerdo como este, el camino por recorrer estará lleno de obstáculos y los que quieran obtener los papeles tendrán que demostrar primero el tiempo que llevan en el país, ponerse al día en el pago de los impuestos desde que viven en EE UU y pagar la multa correspondiente. Tendrán que  someterse a varias entrevistas, hablar en inglés y aprender la historia y el sistema político del país.

   Una vez  cumplidos todos estos trámites pasarán a formar parte de las solicitudes para obtener el visado, pudiendo permanecer en el país pero sin derecho al subsidio de desempleo, seguridad social o cualquier otro beneficio que pudiera disfrutar un ciudadano norteamericano.

   Tres serán los planteamientos de velocidad empleados en todo este proceso de inmigración. El primero pretende ser rápido, y se aplicará a los jóvenes que en su día fueron traídos por sus padres al país norteamericano y que todavía están estudiando. El segundo de velocidad más lenta, para trabajadores del campo y un tercer proceso mucho más lento para el resto de los inmigrantes.

   De la misma manera, pero con gran aceleración, se pondrá en marcha el sistema de deportación inmediato para todo aquel inmigrante que tenga delitos graves o de carácter criminal.

   Los 11 millones de inmigrantes esperan con los brazos abiertos la aprobación por parte del senado del acuerdo alcanzado, otra cosa será la aprobación de la Cámara de Representantes, donde el sector radical republicano goza de mayor fuerza.