Lo que nos dejó la semana

Se complica la salida del Papa

Dinero, sexo, y comunión

21/2/13

 La duda  sobre si los cardenales investigados por encubrir a pederastas deben participar en el cónclave, se une las revelaciones, cada vez más claras, sobre el contenido del informe secreto sobre el caso Vatileaks encargado por Joseph Ratzinger a tres cardenales.

   El Papa en el transcurso del año 2012, fue conocedor de la confirmación de que destacados miembros de la jerarquía vaticana están implicados en luchas internas por el poder, el dinero e incluso el sexo. Según manifiesta el diario La Repubblica en sus páginas.

“Todo gira en torno al sexto y al séptimo mandamiento”.

   Esta es la frase, que el periódico italiano pone en boca de una de sus fuentes conocedoras del informe, y resume que la comisión de actos impuros y el robo son los pecados, que están debilitando al Vaticano.

   La Repubblica insiste, en que Benedicto XVI es conocedor del contenido del informe elaborado por los cardenales Jozef Tomko, Salvatore De Giorgi y Julián Herranz, y es una de las principales causas de su renuncia.

   El diario también hace referencia a un escándalo que explotó en 2010 y cuyo protagonista fue Angelo Balducci, por entonces presidente del Consejo Nacional de Obras Públicas con el Gobierno de Berlusconi. Balducci estaba siendo objeto de una investigación judicial cuando los agentes que le tenían pinchado el teléfono constataron que utilizaba habitualmente los servicios de un nigeriano, Chinedu Thomas Ehiem, cantor de la capilla Giulia de la basílica de San Pedro, para contratar los servicios sexuales de hombres jóvenes, entre los que se incluían seminaristas e inmigrantes sin papeles. Los encuentros, según la información de La Repubblica, se celebraban en diversos lugares de Roma, incluidas las estancias del Vaticano y un local relacionado con Marco Simeon.

   Marco Simeon es un joven protegido del secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y a quien el arzobispo Carlo Maria Viganò —enviado a EE UU tras denunciar la corrupción del Vaticano— relacionó con la corrupción económica de la Iglesia. Pasado el tiempo, el joven protegido de Bertone fue acusado como uno de los responsables de la caída en desgracia de Ettore Gotti Tedeschi, anterior presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano. Gotti Tedeschi fue despedido en mayo de 2011 después de que, durante dos años y medio, intentara sin éxito limpiar las cuentas de la Iglesia. Tras su destitución, y ante el temor de ser asesinado, Gotti Tedeschi, amigo del Papa, escribió un informe —ahora en poder de la justicia— dejando constancia de su lucha sin éxito contra los vicios contables de la Iglesia. La presidencia del IOR quedó vacante nueve meses y no se cubrió hasta la pasada semana. La última decisión de Benedicto XVI como Papa haya sido la de poner al frente del banco a un alemán, el barón Ernst Von Freyberg. Horas después se supo que Marco Simeon había sido destituido al frente de Rai Vaticano.

   A los escándalos por el poder, el sexo o el dinero se une el más triste de todos. La negación de la justicia y el consuelo a las víctimas de la pederastia. Los grandes escándalos que Benedicto XVI no supo atajar durante su mandato se presentan ahora, en el momento de su despedida.